Robin Hood
Robin Hood —Tienes que levantarte, vestirte y montar a caballo.
—Nada más fácil.
Diez minutos más tarde, Halbert, llevando su montura de la brida, escuchaba atentamente las instrucciones de la hábil doncella.
—Cruzarás la villa y parte del bosque, y desde allà alcanzarás una casa situada algunas millas antes del burgo de Mansfeldwoohaus. En esta casa vive un guardabosque llamado Gilbert Head; le darás esta carta rogándole que la entregue al señor Allan Clare y darás al hijo del guardabosque, RobÃn Hood, este arco y estas flechas que le pertenecen. Éstas son mis instrucciones; ¿has entendido bien?
—Perfectamente, linda Maude —contestó el muchacho—. ¿No tenéis otras órdenes que darme?
—No. ¡Ah! lo olvidaba… Di a RobÃn Hood, el propietario de este arco y estas flechas, dile… que pronto se le hará saber en qué momento podrá venir al castillo sin peligro, pues hay aquà una persona que aguarda su regreso con impaciencia… ¿Comprendes, Hal?
—SÃ, comprendo.
TenÃa ya el pie en el estribo cuando Maude añadió:
—Pero si encontraras tres personas, una de las cuales es un monje…