Robin Hood
Robin Hood Éstas son las causas del arresto de William: Al salir de casa de Gilbert Head, Escarlata había dejado a su primo Pequeño Juan que volviese solo al «hall» de Gamwell, y se había dirigido hacia la parte de Nottingham con la esperanza de encontrar a Robín. Tras una hora de camino, oyó relinchos de caballos, y firmemente convencido de que eran Robín y sus amigos los que se acercaban, Will había entonado con toda la fuerza de sus pulmones y con su voz más abominablemente falsa la balada de Gilbert, que acaba así: «Ven conmigo, amor mío, querido Robín Hood», y los soldados del barón, engañados por esta invocación a Robín Hood, le habían rodeado y atado gritando: ¡Victoria!
Will, comprendiendo entonces que un peligro amenazaba a su amigo, no había dicho quién era. Ya sabemos el resto.
El grupo partió con Robín; Allan y el monje salieron de su escondite, y Will, surgiendo de entre unos arbustos, se les apareció como un fantasma.
—¿Qué os ha dicho Robín? —preguntó Allan.