Memorias de un burro
Memorias de un burro NO es aún bastante de noche, Finote; lo mejor será emboscarnos en el pinar.
- Pero, Pasaportado –dijo Finote-, hay que estudiar las entradas y salidas.
PASAPORTODO.- Bueno, ¿y qué vamos a hacer al castillo?
FINOTE.- ¿Qué vamos a hacer? Arramblar con todo lo del huerto: alcachofas, guisantes, zanahorias, frutas. No faltará tarea.
PASAPORTODO.- ¿Y luego?
FINOTE.- ¿Cómo luego? Pues saltaremos la pared con todo y lo iremos a vender al mercado de Moulins.
PASAPORTODO.- ¿Has marcado el sitio de la pared por donde debemos trepar?
FINOTE.- No, no lo he marcado; por eso creo que debía ir por allí a estudiar el sitio.
PASAPORTODO.- Y si te ven, ¿qué dirás?
FINOTE.- Haré como que voy a pedir un pedazo de pan.
PASAPORTODO.- No, no. Tengo otra idea. Conozco el huerto; hay un sitio donde la pared está algo derruida, y poniendo los pies en los agujeros llegaré a lo alto; ya encontraré una escala y desde arriba te la echaré, porque tú no ere ágil.
FINOTE.- No soy un gato como tú.
PASAPORTODO.- ¿Y si alguien viene entre tanto?
FINOTE.- Si es un perro, lo mato; llevo el cuchillo bien afilado.