Memorias de un burro
Memorias de un burro PASAPORTODO.- ¿Y si es un hombre?
FINOTE.- (Rascándose la oreja.) ¿Un hombre?... A un hombre no se le mata como a un perro. Y si fuera por algo que mereciese la pena, pero por cuatro legumbres… ¡Además, ese castillo está siempre lleno de gente!
PASAPORTODO.- Bueno, ¿qué harías?
FINOTE.- Pues escaparme; sería lo más seguro.
PASAPORTODO.- Convenido. Vamos cerca de la tapia del huerto, tú te quedas a distancia para advertir si pasa alguien; yo trepo y te echaré una escalera de cuerda…
FINOTE.- Bueno…
En éstas, se vuelve con inquietud, escucha y dice bajito:
- Parece que he oído moverse algo… ¿Habrá alguien por ahí?
PASAPORTODO.- ¿Quién ha de haber por el pinar? Siempre has te tener miedo. Será un sapo u otro bicho.
Y se callaron.
Yo no me moví más, y me pregunté qué podía hacer para impedir a los ladrones que entrasen y para hacerlos prender.
No podía prevenir a nadie, ni siquiera defender la entrada en el huerto. Sin embargo, después de haberlo pensado bien, tomé un partido que podía impedir a los ladrones su maniobra.