Memorias de un burro

Memorias de un burro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pasaportado se dio cuenta de la tontería que había cometido, reconociendo que su camarada se llamaba Finote. Este era un mote que le habían puesto en presidio. En cuanto a Pasaportado, su verdadero apellido era Portodo, pero un día que se daba prisa para pasar al refectorio, Finote le dijo: “Pasa, Portodo.” Y ya se le quedó de mote.

No había medio de negar, y se calló, alzando los hombros.

El brigadier salió dejándole en un estado de rabia y de susto fácil de concebir.

- ¿Cree usted, doctor, que estos hombres pueden ir a pie hasta la ciudad? –

preguntó el brigadier al doctor Dulzón.

- Creo que sí, no haciéndolos ir de prisa –contestó el doctor con lentitud-. Pero tienen la cabeza tan lastimada, que bien pudiera ser que se muriesen dentro de pocos días.

El brigadier estaba apurado; era bueno, y no quería hacer sufrir sin necesidad.

El papá de Pedro y de Enrique, viendo sus dudas, le ofreció una carreta. El brigadier aceptó y dio las gracias.

Cuando la carreta estuvo enganchada, hicieron acomodar en ella a Finote y a Pasaportado; cada uno iba entre dos gendarmes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker