Memorias de un burro

Memorias de un burro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

SANTIAGO.- Y yo necesito azúcar molida.

ENRIQUETE.- Yo tengo sed…

JUANA.- Come cerezas, que refrescan.

SANTIAGO.- Y yo también quiero comer, que también tengo sed.

LUIS.- Lo mismo digo, y entre tanto descanso, que es muy pesado eso de hacer tostadas.

Y he aquí los cuatro pequeños que rodean el cesto de las cerezas.

Y tanto se refrescaron con ellas, que dieron fin del cesto. Entonces se miraron con inquietud.

JUANA.- Ya no queda nada.

ENRIQUETA.- Van a reñirnos.

LUIS.- ¡Dios mío! ¡Dios mío!... ¿Qué hacer?

SANTIAGO.- Pidamos auxilio a Cadichón.

LUIS.- ¿Qué quieres que haga Cadichón? No puede hacer que haya cerezas cuando nos las hemos comido todas.

SANTIAGO.- Es igual; mi buen Cadichón, ven a ayudarnos.; mira nuestro cesto vacío y procura llenarlo.

Y Santiago me ponía el cesto vacío debajo del morro para hacerme comprender lo que esperaba de mí. Yo lo olfateé y partí al trote; fui a la cocina, donde había visto poner otro cesto de cerezas, agarré el asa con los dientes, me lo llevé trotando y lo fui a depositar en medio de los niños reunidos.

Un grito de alegría acogió mi vuelta. Los demás se volvieron a aquel grito y preguntaron qué ocurría.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker