Memorias de un burro
Memorias de un burro SANTIAGO.- ¡Qué lástima que no podamos hacer todos los días una comidita como la de la semana pasad! ¡Fue tan divertido!
LUIS.- ¡Y qué bien almorzamos!
CAMILA.- Lo que más me gustó fue la ensalada con patatas y la salsa a la vinagreta.
MAGADALENA.- Ya sé por qué. Es porque mamá te prohíbe habitualmente comer cosas con vinagre.
CAMILA.- (Riendo.) Puede ser: las cosas que se comen pocas veces son las que más le gustan a uno.
PEDRO.- ¿Qué haremos hoy para divertirnos?
ISABEL.- Es verdad, que es jueves y tenemos permiso toda la mañana.
ENRIQUE.- ¿Y si pescásemos peces en el estanque para freírlos?
CAMILA.- ¡Buena ocurrencia! Tendremos un plato de pescado para mañana, que es día de vigilia.
MAGDALENA.- Pero… ¿tenemos cañas de pescar?
PEDRO.- Tenemos anzuelos, pero cañas, no.
ENRIQUE.- ¿Y si fuese algún criado a comprar al pueblo?
PEDRO.- No venden allí.
CAMILA.- Ahí viene Augusto; quizá tenga cañas de pescar en su casa y se puede mandar a buscarlas con el poney.
SANTIAGO.- Yo iré con Cadichón.
ENRIQUE.- Tú solo no puedes ir tan lejos.