Memorias de un burro
Memorias de un burro Se supo que el padre había muerto hacía un año y la madre hacía seis meses; que el niño se había quedado con su vieja abuela, mala y avara, que había muerto el día anterior.
Nadie pensó en el niño, que había seguido al ataúd hasta el campo santo. Por lo demás, su abuela poseía bienes y el niño no era pobre.
Fueron a buscar a la cabra que criaba al niño, y éste con el tiempo fue una buena persona.
Le conozco; se llama Juan Thibaut; no hace nunca daño a los animales, lo que demuestra su buen corazón y me quiere mucho, lo que indica su talento.