Memorias de un burro

Memorias de un burro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ISABEL.- ¿Qué? No va a haber un ejército de ladrones.

MAGDALENA.- ¡Con que haya una docena!

30

31

ISABEL.- ¡Que bobada! ¿Crees que los ladrones van por docenas, como las ostras?

Los demás se reían de esta conversación; pero como empezaban a enfadarse, la mamá de Isabel les hizo callar, diciendo que Magdalena podía tener razón en cuanto al número de ladrones.

No tardamos en llegar a casa, donde la sorpresa fue grande al ver a todo el mundo a pie, y a mí, Cadichón, llevando a cuatro niños. Pero cuando los papás contaron la desaparición de los burros y mi terquedad en no dejarles aproximarse al arco por donde querían pasar para buscar a los animales perdidos, los criados hicieron unas suposiciones absurdas; unos decían que a los burros se los habrían llevado los diablos; otros pretendían que las almas de las monjitas enterradas allí se habrían apoderado de ellos para ir a correr mundo. A nadie se le ocurrió la idea de los ladrones escondidos en los subterráneos.

Los papás hicieron enganchar el coche para dar parte en la Gendarmería de la población vecina, y volvieron dos horas después con el oficial y seis gendarmes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker