Memorias de un burro
Memorias de un burro Había que ver la sorpresa general cuando vieron a Medor correr hacia mí, haciéndome mil fiestas, y a mí seguirlo por todas partes. Creyeron que la alegría de Medor era por verse en el campo, y la mía por tener un compañero.
Medor estuvo muy contento cuando le referí mi vida tranquila y feliz, la bondad de mis amos, mi gloriosa reputación el país; gimió conmigo al relato de mis tristes aventuras; se rió, aunque censurándome, de las jugarretas que le hice al granjero que me compró al ti o Jorge; se estremeció de orgullo al oír mi triunfo en la carrera de burros; gimió por la ingratitud de los padres de Paulina, y derramó algunas lágrimas sobre la triste suerte de aquella desgraciada niña.