Cuestiones naturales
Cuestiones naturales Nos ha dado los vientos para que lo bueno de cada comarca fuese común a todas, y no para trasladarle legiones, caballerÃa y las armas más perniciosas de los pueblos. Si apreciásemos los dones de la naturaleza por el uso perverso que de ellos se hace, todos los habrÃamos recibido para nuestro daño. ¿Para qué sirve ver? ¿o para qué hablar? ¿Para quién no es la vida misma un tormento? Nada, encontrarás tan útil bajo todos conceptos, que el crimen no pueda convertirlo en arma peligrosa. También formó la naturaleza los vientos con el designio de que fuesen un bien: nosotros hemos hecho de ellos lo contrario. No tienen todos las mismas razones para navegar, pero ninguno las tiene legÃtimas; diversos deseos nos llevan a tentar el peligroso camino, pero siempre para satisfacer algún vicio Platón dijo admirablemente, y al terminar aducimos su testimonio:
«Cosas mÃnimas son las que el hombre compra con su vida». AsÃ, pues, caro Lucilio, si aprecias bien la locura de los hombres, es decir, la nuestra, porque en el mismo torbellino giramos, mucho reirás cuando nos veas preparar para vivir aquello en que se consume la vida.