De la brevedad de la vida
De la brevedad de la vida [61] Esto es, el trigo que envÃan como impuesto en especie las provincias llamadas frumentarias y se proporciona gratuitamente a la plebe. Paulino, como prefecto de la anona, no ha de cuadrar cuentas sólo: sus demás deberes los desglosa Séneca más abajo (19, 1). <<
[62] De nuevo saca Séneca a escena a CalÃgula (cf. Sobre la firmeza del sabio, nota 76): bien por emular la desmesura de Jerjes, rey de los persas (cf. ibid., nota 49), bien por cumplir el imposible de atravesar el golfo de Bayas a caballo, unió esta ciudad con Putéolos (actual Puzzoli) mediante un puente tendido sobre naves de carga ancladas en doble hilera (cf. Suetonio, CalÃgula, 19). Séneca da a entender que el abastecimiento de trigo quedó interrumpido, con el consiguiente descontento popular, a pique de la revuelta. <<
[63] Gradación con remate duramente irónico: lo peor que podÃan esperar los prefectos era enfrentarse a CalÃgula (la mera visión de su rostro constituÃa el más terrible tormento, cf. la gradación similar de Sobre la ira, III, 19, 1). <<