Tratados morales
Tratados morales Apartemos lejos de cualquier varón romano este ejemplo de quien, o desechó de sí el llanto con intempestivos juegos, o le despertó con la fealdad de trajes asquerosos y sucios, alegrándose con ajenos males y con humanos consuelos. Tú no tienes que mudar en tu costumbre, porque siempre te resolviste amar aquellos estudios que levantan la felicidad con templanza y disminuyen las adversidades con facilidad. Y estos estudios, junto con ser grande adorno de los hombres, son asimismo grandes consuelos.