Tratados morales
Tratados morales Aquel, pues, cuyas cosas están enteras, sin haber experimentado las tormentas, podrá hacer pie en lo firme y seguro, entregándose desde luego a las buenas artes, y procurando aquel dichoso ocio; siendo reverenciador de aquellas virtudes que pueden ser ejercitadas aun de los más retirados. Lo que se pide al hombre es que aproveche a los hombres: si pudiere, a muchos, y si no, a pocos; y si no pudiere a pocos, que sea a sus más cercanos, y si no, a sí mismo: porque cuando se hace útil para los demás, hace el negocio común; y cuando se hace malo, no sólo se daña a sí, sino también a todos aquellos a quien, siendo bueno, pudiera aprovechar. El que vive bien, con sólo eso es útil para otros, porque los encamina a lo que les ha de ser provechoso.