Azabache

Azabache

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nunca conocí hombre mejor que mi nuevo amo: bondadoso y amable, tan partidario de la justicia como John Manly, y de humor tan parejo y alegre que pocas personas lograban provocarlo a una disputa. Era muy aficionado a componer cancioncitas que cantaba para sí, de las cuales su favorita era ésta:

Vengan, padre y madre, hermana y hermano, vengan todos, manos a la obra y a ayudarse los unos a los otros.

Y así lo hacían. Harry era tan hábil para las tareas del establo como un muchacho mucho mayor, y siempre estaba dispuesto a hacer lo que podía. Polly y Dolly, por su parte, solían ir por la mañana a ayudar con la berlina; a cepillar y sacudir los cojines y fregar los vidrios, mientras Jerry nos aseaba en el patio y Harry limpiaba los arneses. Reían y bromeaban mucho entre ellas, lo cual nos animaba a Capitán y a mí mucho más que si hubiéramos oído regaños y palabrotas. Siempre se levantaban temprano, pues Jerry solía decir: «Quien por la mañana desperdicie minutos, durante el día no los recobrará. Por más que se apresure los perdió para siempre, para siempre jamás».

Un día, dos jóvenes de aspecto alocado salieron de una taberna cercana a la parada y llamaron a Jerry:

—¡A ver, cochero!, despabílate, porque se nos ha hecho tarde; acelera, ¿sabes?, y llévanos a la estación Victoria a tiempo para tomar el tren de la una. Recibirás un chelín de más.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker