Azabache
Azabache —Tú y tu caballo deberÃan estar en la comisarÃa, y no en esta fila.
El otro cubrió al caballo con su harapienta manta, antes de encararse con el Patrón y decirle, en tono casi desesperado:
—De intervenir, la policÃa tendrÃa que hacerlo ante los propietarios, que nos cobran tanto, o respecto de nuestras tarifas, que son tan bajas. Cuando un hombre tiene que pagar dieciocho chelines diarios para utilizar una berlina con dos caballos, como muchos tenemos que hacerlo durante la temporada, y se ve obligado a reunir esa suma antes de ganar un solo penique para él mismo… yo digo que es un trabajo peor que duro. ¡Tener que obtener nueve chelines diarios de cada caballo, antes de empezar a ganarse la vida! Tú sabes que es cierto, y que si los caballos no rinden, nos morimos de hambre. Mis, hijos y yo ya sabemos qué es eso… Tengo seis, de los cuales solamente uno gana algo. Permanezco en la parada dieciséis horas por dÃa, sin haber gozado de un domingo desde hace diez o doce semanas. Tú sabes que Skinner jamás da un dÃa libre si puede evitarlo, y si yo no trabajo duro, ¡dime quién lo hace! Necesito un abrigo y un impermeable, pero ¿cómo conseguirlos, con tantos para alimentar? Hace una semana, para pagarle a Skinner, tuve que empeñar mi reloj, y nunca lo volveré a ver.
Algunos otros conductores, que los rodeaban, asintieron con la cabeza, diciendo que tenÃa razón.