Azabache
Azabache —Cariño, corre junto a tu madre, y dile que en mi opinión, es mejor que hoy te quedes en casa a ayudarla —luego se encaró gravemente con Harry para decirle—: Hijo mÃo, espero que defiendas siempre a tu hermana y des una buena tunda a cualquiera que la insulte… asà debe ser, pero cuidado, en mi casa no habrá insultos electorales. Hay tantos bribones azules como anaranjados, y tanto blancos como violetas o de cualquier otro color, y no quiero que nadie de mi familia se mezcle en ello. Hasta las mujeres y los niños están listos para pelear por un color, sin que uno entre diez sepa de qué se trata.
—Pero, papá, yo creÃa que el azul significaba libertad.
—Hijo mÃo, la libertad nada tiene que ver con los colores, que sólo corresponden a los partidos, de los cuales la única libertad que puedes obtener es la de embriagarte a expensa de otros, libertad de ir a votar en un coche viejo y sucio, libertad de ofender a cualquiera que no luzca tu propio color, y enronquecer gritando algo que apenas se entiende a medias… ¡ésa es tu libertad!
—¡Oh, padre, te burlas!