Azabache
Azabache —Jamás se repondrá, al menos para esta labor; asà dijo, el herrador esta mañana —repuso Jerry—. Según él, podrÃa servir para acarreos y cosas asÃ. Eso me alteró mucho. ¡Acarreos, nada menos! Yo he visto cómo afecta esa tarea a los caballos en Londres. Ojalá se pudiera encerrar a todos los ebrios en un asilo para lunáticos, en lugar de permitirles que perjudiquen a la gente sobria.
—Oye, Jerry, ¿sabes que me estás criticando demasiado?; lamento no ser tan bueno como tú; ojalá lo fuera —observó el Patrón.
—Bueno, ¿y por qué no deja la bebida, Patrón? Es demasiado buen hombre para ser esclavo de semejante cosa.
—Soy un tonto de capirote, Jerry, pero una vez hice la prueba durante dos dÃas y creà morir; ¿cómo lo conseguiste tú?