Azabache
Azabache —¿Que le demos una buena oportunidad? ¡Sin falta! Mi buen Azabache, ¿quién habrá sido el canalla que te quebró las rodillas? En alguna parte deben haberte tratado muy mal. Bueno, bueno; si no lo pasas bien ahora, no será por mi culpa. Ojalá estuviera aquà John Manly para verte.
Por la tarde me uncieron a un calesÃn bajo y me condujeron hasta la puerta, pues la señorita Ellen iba a probarme, y Green la acompañaba. No tardé en comprobar que era buena conductora, y ella, por su parte, pareció satisfecha con mi andar. Oà que Joe le hablaba de mÃ, diciéndole que estaba seguro de que yo era el antiguo Azabache del señor Gordon.
Cuando regresamos, salieron las otras hermanas, para enterarse de cómo me habÃa portado. Ella les contó lo que acababa de oÃr, agregando:
—Escribiré sin falta a la señora Gordon, para decirle que su caballo favorito está con nosotras. ¡Cuánto se alegrará!
Después de esto, me sacaron todos los dÃas durante una semana, y como resulté completamente seguro, la señorita Lavinia se aventuró por fin a salir en el pequeño carruaje cerrado. Entonces decidieron conservarme, y darme mi antiguo nombre de Azabache.