Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra Tus cartas impidieron que estallase
hasta que vi que te engañaban y que yo
peligraba al no actuar. Ten ánimo.
No te inquiete el momento, que impone
estas penalidades a tu dicha,
y sin lamentos deja que lo predestinado
siga su camino. Bienvenida a Roma;
para mí no hay nada más querido.
Te han burlado hasta lo impensable, y los dioses,
para hacerte justicia, buscan sus agentes
en mí y en cuantos te aman. Ten consuelo
y sé muy bienvenida.
AGRIPA
Bienvenida, señora.
MECENAS
Bienvenida, señora. Toda alma
de Roma te ama y compadece.
Sólo el adúltero Antonio, sin freno
en sus indignidades, te rechaza
y da su alto poder a una buscona
que clama contra nosotros.
OCTAVIA
¿Es cierto?
CÉSAR
Muy cierto. Hermana, bienvenida. Te lo ruego,
cultiva la paciencia. ¡Queridísima hermana!
Salen.