Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra varía con su fortuna, y lo externo
arrastra tras de sí a la índole interna
hasta la ruina. Él, que conoce altibajos,
¡soñar que César, ahora lleno, va
a atender su vaciedad! César,
le has derrotado hasta el juicio.
Entra un CRIADO.
CRIADO
Un mensajero de César.
CLEOPATRA
¡Cómo! ¿Sin más ceremonia? — Ya veis, mujeres:
ante la rosa mustia se tapa la nariz
quien floreciendo la adoraba.— Que pase.
[Sale el CRIADO.]
ENOBARBO [aparte]
Mi honor y yo entramos en disputa.
La lealtad a los necios se convierte
en pura necedad, mas quien porfía
en seguir fielmente a su señor caído
derrota lo que derrotó a su amo
y tiene un puesto en la crónica.
Entra TIDIAS.
CLEOPATRA
¿Qué desea César?
TIDIAS
Óyelo a solas.