Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra lava vuestra sangre coagulada y sus besos
os sanan las heridas honorables.
Entra CLEOPATRA.
[A ESCARO] Dame la mano.
Voy a encarecerle a esta gran maga tus proezas,
que te bendiga al darte gracias.
[A CLEOPATRA] ¡Luz del mundo,
rodea mi cuello armado! Vestida como estás,
¡salta a mi corazón traspasando mi coraza
y cabalga en mis latidos de victoria!
CLEOPATRA
¡Señor de señores! ¡Valentía infinita!
¿Regresas airoso y sonriente
de la gran trampa del mundo?
ANTONIO
Ruiseñor mío, los hemos rechazado
hasta sus camas. ¡Muchacha! Aunque el gris
algo se mezcle con mi pelo castaño,
mi cerebro aún nutre mis fibras y puede
medirse con los jóvenes. Mira a este hombre.
Tu dulce mano confíale a sus labios.—
Bésala, guerrero.— Hoy ha combatido
como si un dios que odiara al ser humano
encarnado en él matase.
CLEOPATRA
Amigo, te daré una armadura de oro.
Fue de un rey.