Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra No quiero verlo.
ANTONIO
Entonces, ven. Una herida ha de curarme.
Desenvaina ese honorable acero
que a tu patria tanto ha honrado.
EROS
¡Señor, dispénsame!
ANTONIO
Cuando te liberé, ¿no me juraste
que lo harías? Pues hazlo de una vez,
o para mí los servicios que has prestado
serán mero accidente. ¡Desenvaina y ven aquí!
EROS
Vuelve entonces ese noble rostro
en que reside la veneración del mundo.
ANTONIO
Muy bien.
EROS
Ya he desenvainado.
ANTONIO
Entonces haz de una vez
lo que te ha hecho desenvainar.
EROS
Querido amo, capitán, emperador,
deja que te diga adiós antes de dar
este golpe sangriento.
ANTONIO