Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra que tu muerte impedirÃa que se mostrase.
CLEOPATRA
¿Dónde estás, muerte?
¡Ven aquÃ, ven! ¡Ven, ven y llévate a una reina
que vale muchos mendigos y criaturas![65]
PROCULEYO
¡Ah, modérate, señora!
CLEOPATRA
Señor, no tomaré alimento, ni bebida;
si es preciso, diré trivialidades
con tal de no dormir. Esta casa mortal
derribaré, quiera o no César. Señor:
no seré una sierva maniatada en vuestra corte,
ni va a reñirme el ojo pudoroso
de la insulsa Octavia. ¿Que van a alzarme en brazos
y mostrarme a la plebe vocinglera
de una Roma acusadora? ¡Antes una zanja
de Egipto sea mi dulce fosa! ¡Antes desnuda
sobre el lodo del Nilo y que las moscas
crÃen sobre mà hasta dar asco! ¡Antes hágase
una horca con nuestras altas pirámides
y, encadenada, que me cuelguen!
PROCULEYO
Agrandas tus imágenes de horror
mucho más de lo que César da motivo.