Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra SÃ, sÃ. Adiós.
RÚSTICO
Y oye: que sólo esté al cuidado de gente con seso, que, de veras, la bicha es cosa mala.
CLEOPATRA
No te preocupes; ya nos cuidaremos.
RÚSTICO
Muy bien. Y oye, no le des de comer: no merece la pena.
CLEOPATRA
¿Va a comerme a m�
RÚSTICO
No me creerás tan simple que no sepa que ni el mismo diablo se come a una mujer. Sé que una mujer es manjar de dioses si no la aliña el diablo. Pero, de veras, esos putos diablos le hacen mucho daño a los dioses con sus mujeres, pues, de cada diez que hacen, los diablos estropean a cinco.
CLEOPATRA
Muy bien, vete. Adiós.
RÚSTICO
SÃ, claro. Que disfrutes de la bicha.
Sale.
[Entra EIRA con las vestiduras regias.]
CLEOPATRA
Dame la túnica. Ponme la corona. Tengo
ansias inmortales. Nunca más el jugo