Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra que serÃa mi paraÃso. Ven, ser mortal;
[Se aplica el áspid al pecho.]
deshaz con tus colmillos este nudo
inextricable de la vida. Pobre venenoso,
enójate y acaba. ¡Ojalá hablases
para oÃrte decir que el magno César
es un tonto sin astucia!
CARMIA
¡Estrella de Oriente![73]
CLEOPATRA
¡Calla, chss…!
¿No ves que la criatura toma el pecho
y adormece a la nodriza?
CARMIA
¡Ah, estalla, estalla!
CLEOPATRA
Grato como un bálsamo, suave como brisa,
tierno… — ¡Ah, Antonio! — Tú ven también.
[Se aplica otro áspid al brazo.]
¿Por qué esperar…?
Muere.
CARMIA
¿… en este mundo vil? Adiós.
Ufánate, muerte: en tu poder yace ahora
una muchacha sin par. Suaves cortinas, cerraos,
y, Febo radiante, ¡nunca más te miren
tan reales ojos! Tu corona está torcida.