Antonio y Cleopatra
Antonio y Cleopatra hasta que el mérito ha pasado, empieza a dar
el título de Pompeyo el Grande a su hijo
con todas sus dignidades. Y éste, cuya vida
y energía superan fama y poder, se presenta
como el mayor soldado; si crece, su bando
hace peligrar al mundo. Mucho se cría
que, como crin de caballo, guarda vida
y aún no tiene veneno de serpiente[9].
Anuncia a mis oficiales mi deseo
de que partamos en seguida.
ENOBARBO
A tus órdenes.
[Salen.]
Entran CLEOPATRA, CARMIA, ALEXAS y EIRA.
CLEOPATRA
¿Dónde está?
CARMIA
No lo he visto desde entonces.
CLEOPATRA [a ALEXAS]
Averigua dónde está, con quién, qué hace.
Yo no te he enviado. Si está serio,
di que estoy bailando; si alegre, dile
que me he puesto enferma. Y vuelve rápido.
[Sale ALEXAS.]
CARMIA
Señora, creo que si tanto le quieres,
