Como gustéis
Como gustéis Entran SILVIO y FEBE.
SILVIO
Querida Febe, no me desprecies. ¡No, Febe!
Di que no me amas, pero dilo
sin crueldad. El verdugo, cuyo pecho
está ya curtido de ver tanta muerte,
no golpea con el hacha la humillada cerviz
sin pedir perdón. ¿Quieres ser más áspera
que quien hace de la sangre su vida y oficio?
Entran [por detrás] ROSALINA, CELIA y CORINO.
FEBE
Yo no pretendo ser tu verdugo.
Te huyo por no hacerte daño:
me dices que mis ojos llevan muerte.
Sin duda es curioso y verosÃmil
que a los ojos, lo más delicado, que cierran
sus tÃmidas puertas a las motas de polvo,
los llamen tiranos, criminales y asesinos[39].
Te lanzo la mirada más ceñuda
y, si hieren mis ojos, que te maten.
Finge desmayarte o cáete al suelo
o, si no puedes, no te atrevas a mentir
diciendo que mis ojos asesinan.
Muéstrame la herida que te han hecho.
Aráñate con solo un alfiler y quedará
un rasguño; apóyate en un junco
y tu mano llevará por un momento
