El Rey Lear

El Rey Lear

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

REGAN.—¡Ea! Ponedle en la puerta y que olfatee su camino de aquí a Douvres. ¿Qué tal, monseñor, cómo os encontráis?

EL DUQUE DE CORNUALLES.—He recibido una herida profunda. Venid, señora, sacad de ahí a ese traidor ciego. Cubran de estiércol el cadáver de ese esclavo. Regan, estoy desangrándome; no podía ser menos oportuna esta herida; dadme vuestro brazo.

Sale apoyándose en el brazo de REGAN, los criados sacan a GLOUCESTER fuera del castillo.

PRIMER CRIADO.—Si ese hombre ha de prosperar, desde hoy me abandono, sin remordimiento, a toda suerte de crímenes.

SEGUNDO CRIADO.—Si esa mujer alcanza larga vida y no encuentra la muerte sino al término de apacible vejez, todas las mujeres van a convertirse en monstruos.

PRIMER CRIADO.—Sigamos al conde y proporcionémosle algún pobre mendigo que le conduzca a donde quiera ir; su desesperación conmueve a las piedras.

SEGUNDO CRIADO.—Ve, tú. Yo veré si encuentro algunas hilas y clara de huevo para aplicarlas en su ensangrentado rostro. ¡Oh cielos! Dignaos socorrerle.

Salen cada cual por distinto lado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker