El Rey Lear
El Rey Lear EDMUNDO.—He jurado amor a las dos hermanas; las dos son celosas y se aborrecen con el odio que el hombre siente contra la culebra que le mordió. ¿A cuál de las dos elegiré? ¿A las dos? ¿A una de ellas? ¿A ninguna? Mientras las dos vivan, no puedo poseer a ninguna de ellas. Elegir a la viuda: es irritar a Goneril hasta el frenesÃ, y mientras su marido respire, difÃcil me será lograr mi objeto. Comencemos por servirnos de su apoyo en el combate, y después encárguese de darle pasaporte la que quiera deshacerse de su persona. En cuanto a sus compasivos designios en favor de Lear y de Cordelia, una vez ganada la batalla y dueño ya de sus cuerpos, ya pueden aguardar clemencia. Mi interés está en defenderme y no en disputar. (Sale.)