El Rey Lear
El Rey Lear «Jamás tuvieron los bufones menos boga que ogaño,
pues los cuerdos usurparon su lugar.»
LEAR.—Y dime, ¿desde cuándo has aprendido esa canción?
EL BUFÓN.—Desde que a tus hijas las hiciste tus madres; pues cuando les pusiste tu cetro en la mano, como un bastón para apalearte, ofreciendo tú mismo tu espalda a sus golpes.
Canta.
«Ellas entonces han llorado de gozo
y yo he cantado, triste, dando suelta al dolor.»
Mira, tÃo, toma un maestro que enseñe a tu bufón a mentir; me gustarÃa aprender a mentir.
LEAR.—Si mientes, haragán, te daré de palos.
EL BUFÓN.—Veo que sois de la misma sangre tú y tus hijas. Ellas quieren que se me castigue por haber dicho la verdad, y tú por haber mentido; y aun a veces me castigan por no haber dicho nada. Antes quisiera ser cualquier cosa que bufón y sin embargo no quisiera ser tú, buen tÃo. Tú cortaste tu imperio en dos partes y nada has dejado en medio para ti. Mira, ahà tienes uno de tus desperdicios.
Entra GONERIL.
LEAR.—Dime, hija mÃa, ¿de qué viene esa nube que oscurece tu frente? Véote triste y apenada desde hace algunos dÃas.