El Rey Lear

El Rey Lear

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

EL BUFÓN.—Algo valías tú, cuando podías no inquietarte por su tétrico humor, pero hoy eres lo mismo que un cero a la izquierda. Más que tú, soy yo ahora: yo soy un bufón, y tú no eres nada. ¡Ea! voy a refrenar mi lengua. (A GONERIL.) Leo esta orden en vuestro rostro, sin que tengáis necesidad de hablar.

GONERIL.—Señor, no sólo es vuestro bufón el único a quien se le permite todo; otros individuos de vuestro insolente séquito están siempre disputando y querellando, abandonándose a indecentes orgías que no es posible tolerar. Lisonjeábame de que se reprimieran tales excesos en cuanto llegasen a vuestra noticia, pero empiezo a temer, según lo que muy recientemente habéis dicho y hecho vos mismo, que protegéis este desorden y lo sostenéis con vuestra aprobación. Si así fuese, sería una falta censurable, y habría que pensar en los medios de corregirla. Tal vez esos medios, que sin embargo sólo tendrían por objeto restablecer el orden, podríais tomarlos como ofensa. Sería vergonzoso… Pero, en fin, la necesidad los exigiría como un remedio lleno de prudencia y discreción.

LEAR.—¿Sois vos nuestra hija?

GONERIL.—Vamos, señor, emplead esa vigorosa razón de que estáis dotado, y ahuyentad esas extrañas divagaciones que, de algún tiempo acá, alteran vuestro buen carácter hasta el punto de desfiguraros completamente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker