El Rey Lear
El Rey Lear LEAR.—(A GONERIL.) ¡Buitre execrable! has mentido. Mi séquito se compone de hombres, escogidos y dotados de las más raras cualidades; conocen todos los deberes de la decencia y las reglas de la etiqueta, y en toda su conducta la nobleza y el honor son respetados escrupulosamente. ¡Ah, levÃsima falta de Cordelia! ¿Cómo me pareciste asaz deforme para agitar súbitamente todo mi ser, cual poderosa palanca, y lanzarlo del seno de la paz a la más violenta perturbación; para robar a mi corazón toda la ternura de un padre, y llenarlo con la hiel del odio? ¡Oh Lear, Lear, Lear! (Golpeándose la frente.) Golpea, golpea esta puerta que dejó escapar la razón y dio entrada a la locura. ¡Partamos, partamos, caballeros!
EL DUQUE DE ALBANIA.—Soy inocente, señor; ignoro qué motivo ha podido encolerizaros.