El Rey Lear
El Rey Lear EL CONDE DE GLOUCESTER.—Mal hace el duque obrando asÃ; el rey se considerará ultrajado. (Salen.)
EL CONDE DE KENT.—¡Oh, rey mÃo! Este tratamiento es presagio de tu destino. Expulsado de todo asilo y desposeÃdo de todas las dulzuras de la vida, no tienes más bienes que el aire y el calor del sol. (Contempla la luna.) ¡Oh luna! ¡Acércate a nuestro globo, para que tus consoladores rayos me permitan leer esa carta! (Después de leerla.) ¡Ah, es de Cordelia reconozco su letra! Un azar venturoso la habrá informado de mi disfraz. Ya hallaré ocasión de salir de esta situación, tan extrema para mÃ, y de reparar todas las pérdidas de lo pasado. Estoy quebrantado de tantas vigilias y fatigas. ¡Aprovechad este momento, ojos mÃos que el sueño cierra, para no ver este lugar de oprobio e ignominia! Buenas noches, Fortuna. SonrÃeme otra vez, y que gire tu rueda. (Se duerme.)