El Rey Lear

El Rey Lear

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ESCENA IV

Castillo del conde de Gloucester

Entran LEAR, el BUFÓN y un GENTILHOMBRE.

LEAR.—Es extraño que hayan partido de su castillo sin enviarme mi mensajero.

EL GENTILHOMBRE.—Me consta que la pasada noche no tenían la menor intención de partir.

EL CONDE DE KENT.—Salud, mi noble señor.

LEAR.—¡Ja! ¡Ja! ¿Te sirve de diversión tu vergüenza?

EL CONDE DE KENT.—No, monseñor.

EL BUFÓN.—¡A fe mía, provisto estás de crueles ligas! A los caballos los atan por la cabeza, a los perros y a los osos por el cuello, a los micos por los riñones y a los hombres por las piernas. Cuando un hombre tiene piernas demasiado vigorosas, se le ponen pesadas trabas.

LEAR.—¿Quién se ha equivocado tan groseramente sobre el sitio que te corresponde, para colocarte aquí?

EL CONDE DE KENT.—Han sido él y ella; vuestro yerno y vuestra hija.

LEAR.—¡No!

EL CONDE DE KENT.—Ellos han sido.

LEAR.—Dígote: que no.

EL CONDE DE KENT.—Y yo os digo que sí.

LEAR.—¡Por Júpiter! ¡Que no, te juro!

EL CONDE DE KENT.—¡Por Júpiter, juro que sí!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker