El Sueño de una noche de verano
El Sueño de una noche de verano ¿qué terrible dolor se ofrece a mis ojos?
¿Veis? ¿Cómo puede ser esto?
¡Oh delicada tela! ¡Qué!
¡Tu buen manto manchado de sangre!
¡Acercaos, oh furias feroces!
¡Oh hados, venid, venid,
cortad hilos y estambre,
agostad, aplastad, concluid y matad!
TESEO.—Este arrebato de pasión y la muerte de una amiga amada, casi, casi podrían poner triste a un hombre.
HIPÓLITA.—No quisiera, pero compadezco a ese hombre.
PÍRAMO.
¡Oh naturaleza! ¿Por qué hiciste leones?
Pues un vil león ha ajado a mi amada,
la cual es… ¡no, no!;
la cual era la más hermosa dama
que haya amado, vivido, gustado y puesto alegre rostro.
Venid, lágrimas, y enturbiad mis sentidos.
Sal, espada, y hiere la tetilla de Píramo;
sí, esta tetilla izquierda
debajo de la que late el corazón.
Así muero, así, así.
(Se hiere).
Ya estoy muerto.