El Sueño de una noche de verano
El Sueño de una noche de verano (Vuelve a entrar TISBE).
TISBE.
Ésta es la tumba del viejo Nino. ¿Dónde está mi amor?
LEÓN.
¡Oh!
(El LEÓN ruge y TISBE huye).
DEMETRIO.—¡Bien rugido, león!
TESEO.—¡Bien corrido, Tisbe!
HIPÓLITA.—¡Bien alumbrado, luna! En verdad la luna brilla muy de buen grado.
(LEÓN destroza el manto de TISBE, y sale).
TESEO.—¡Bien roído, león!
DEMETRIO.—Y luego viene Píramo.
LISANDRO.—Y desaparece la luna.
(Vuelve a entrar PÍRAMO).
PÍRAMO.
¡Dulce luna, te doy gracias por tus rayos solares!
¡Te doy gracias porque brillas con tanto fulgor,
pues con tus torrentes de luz
graciosos, dorados y chispeantes,
confío saborear la más verdadera vista de Tisbe!
¡Pero detente! ¡Oh despecho!
Pero observa, pobre caballero,