El Sueño de una noche de verano
El Sueño de una noche de verano HERMIA.—Y nos encontraremos en el bosque, allí donde vos y yo solíamos, reclinadas sobre lechos de rosas, confiarnos a nuestros amorosos devaneos; y de allí apartaremos la vista de Atenas para buscar nuevos amigos y la sociedad de los extraños. ¡Adiós, mi dulce compañera; rogad por nosotros, y que la buena suerte os entregue a vuestro Demetrio! Sed fiel a la promesa, Lisandro; hasta mañana a medianoche hemos de privar nuestros ojos del alimento de los amantes.
(Sale HERMIA).
LISANDRO.—Puedes estar segura de que lo haré, Hermia mía. Adiós Elena, y que Demetrio os ame tanto como vos a él.
(Sale LISANDRO).