El Sueño de una noche de verano
El Sueño de una noche de verano HIPÓLITA.—Entonces el mérito será de vuestra imaginación y no de la suya.
TESEO.—Si no les juzgamos peor de lo que se juzgan ellos, podrán pasar por hombres excelentes. Mirad, ya vienen dos nobles bestias: la luna y un león.
(Entran LEÓN y LUZ DE LUNA).
LEÓN.
Señoras, vosotras cuyo tÃmido corazón amedrenta
un ratoncillo que corre por el piso,
pudierais acaso temblar de pavor aquÃ,
cuando un león salvaje ruge colérico.
Por tanto debéis saber que yo,
el ensamblador Snowt,
no soy ni león feroz ni siquiera cachorro,
porque si viniera a luchar aquà como león de veras,
no darÃa un ardite por mi vida.
TESEO.—Bestia muy gentil, y de honrada conciencia.
DEMETRIO.—Una fiera fuera de lo corriente, señor.
LISANDRO.—Este león es, por su valor, un verdadero zorro.
TESEO.—Verdad; y un ganso en la prudencia.
DEMETRIO.—No, mi señor, porque el zorro carga con el ganso, y el valor no se acompaña de la prudencia.