Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II en tal momento si llega a parir
la gata de la casa, sin haber nacido vos.
GLENDOWER
Os digo que, al nacer yo, tembló la tierra.
HOTSPUR
Y yo os digo que la tierra no pensaba
como yo si creéis que tembló porque os temía.
GLENDOWER
Se encendieron los cielos, tembló la tierra…
HOTSPUR
Temblaría de ver el cielo encendido,
no por miedo a vuestro nacimiento.
La naturaleza enferma estalla a veces
en pasmosas erupciones; a la fecunda tierra
la aqueja a menudo una especie de cólico
que causa algún vendaval atrapado
en su vientre y que, luchando por liberarse,
sacude a la anciana tierra y derriba
torres musgosas y agujas. Al nacer vos,
nuestra abuela tierra, que tenía ese mal,
tembló descompuesta.
GLENDOWER
Pariente, a pocos hombres
les consiento que me impugnen. Permitidme
deciros una vez más que, al nacer yo,
la faz del cielo se llenó de formas llameantes,
las cabras huían del monte y los rebaños