Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II Entran el REY, el PRÍNCIPE de Gales y otros.
REY
Señores, permitidnos. El Príncipe de Gales
y yo hemos de hablar a solas. Mas quedad cerca,
pues voy a necesitaros en seguida.
Salen los señores.
No sé si nuestro Dios inescrutable,
por algún mal servicio que yo hiciese,
ha querido que sea mi propia sangre
la que engendre mi azote y mi condena.
Sin embargo, tu género de vida
me hace creer que el cielo te marcó
no más que como vara y ardiente venganza
para castigar mis culpas. Si no, ¿cómo
podría ese deseo tan vil e intemperante,
ese afán tan pobre, tan mísero, tan ruin,
esos vanos placeres, esas zafias compañías
en las que estás metido e injertado,
acompañar a la grandeza de tu sangre
y medirse con tu ánimo de príncipe?
PRÍNCIPE
Majestad, ojalá pudiera yo exculparme
de todos esos cargos con plena convicción
como estoy seguro de que puedo
defenderme de muchos que me imputan.
Permitidme rogaros la indulgencia
