Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II Entran FALSTAFF y BARDOLFO.
FALSTAFF
Bardolfo, ¿a que he adelgazado horriblemente desde la última acción? ¿No he encogido? ¿No he menguado? Me cuelga la piel como la bata suelta de una anciana. Estoy más mustio que una manzana seca. Bueno, mientras esté en buen estado, me arrepentiré, y en seguida, que muy pronto estaré sin ánimo ni fuerzas para arrepentirme. Si no se me ha olvidado cómo es por dentro una iglesia, soy un grano de pimienta, un penco decrépito. ¡Una iglesia por dentro! ¡Las compañías, las viles compañías han sido mi ruina!
BARDOLFO
Sir Juan, os crispáis tanto que no viviréis mucho.
FALSTAFF
¡Ahí está! Vamos, cántame una canción verde, alégrame. Yo era tan dado a la virtud como debe serlo un caballero; lo bastante. Maldecía poco, no jugaba a los dados más de siete veces (por semana). No iba al burdel más de una vez (cada cuarto de hora). Pagaba lo que debía (tres o cuatro veces). Vivía bien y con medida, y ahora vivo sin orden, sin medida.
BARDOLFO
Estáis tan gordo, sir Juan, que a la fuerza estáis sin medida, sin medida razonable, sir Juan.
FALSTAFF
