Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II LORD BARDOLPH
¡Claro, ahí está!
Pero si nos juzgan harto débiles sin él
mi opinión es que no debemos ir tan lejos
hasta tener sus refuerzos en la mano,
pues en asunto de traza tan sangrienta
no deben admitirse conjeturas
ni supuestos de ayudas nada ciertas.
ARZOBISPO
Es verdad, lord Bardolph, pues ése fue
el caso del joven Hotspur en Shrewsbury.
LORD BARDOLPH
Cierto, milord: vivía de esperanzas,
de ilusiones y promesas de refuerzos,
animado con la idea de una tropa
que fue menor que la menor de sus ideas,
y así, movido de una fantasía
propia de locos, llevó sus fuerzas a la muerte
y, ciego, cayó en la perdición.
HASTINGS
Con vuestro permiso, no hace daño
exponer posibilidades y esperanzas.
LORD BARDOLPH
Sí que hace, si el actual estado de la guerra
—la acción inminente, lo que ahora emprendemos—
no da más esperanza que los brotes