Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II de la primavera, que no ofrecen garantía
de florecer y despiertan el temor
de que la helada los destruya. Si construimos,
primero observamos el solar, luego proyectamos
y, cuando vemos la forma de la casa,
calculamos el coste de la obra:
si excede nuestras posibilidades,
¿no debemos trazar otro proyecto
con menos estancias, o incluso renunciar
a construir? Pues en esta gran obra,
que es casi derribar todo un reino
y levantar otro, hay que observar mucho más
nuestro terreno y el proyecto,
acordar unos cimientos bien seguros,
consultar a arquitectos, saber si nuestros medios
permiten levantar el edificio,
ponderar todo lo adverso, que, si no,
nos reforzamos con papeles y con cifras,
usando nombres en lugar de hombres,
como el que hace el proyecto de una casa
sin recursos para obrar y, estando a medio,
deja toda una mansión sin terminar,
desnuda ante el llanto de las nubes
y expuesta a la cruda tiranía del invierno.
HASTINGS
Si nuestras esperanzas, que pueden dar buen parto,
naciesen muertas y no pudiéramos contar