Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II con buen consejo y alguna medicina.
Lord Northumberland se enfriará muy pronto.
REY
¡Oh, Dios! Quién pudiera leer el libro
del destino y ver cómo el giro de los tiempos
allana las montañas, y la tierra,
cansada de tanta solidez, se funde
con el mar; y, otras veces, ver cómo el cinturón
costero del océano es muy ancho
para las caderas de Neptuno[42]; cómo
las bromas del azar llenan de licores varios
la copa de la transformación. [[Si esto se viera,
el joven más feliz, mirando el curso de su vida,
los peligros pasados, las desgracias por venir,
cerraría el libro y esperaría la muerte.]]
Aún no hace diez años que Ricardo
y Northumberland, grandes amigos,
se recreaban juntos y, dos años después,
estaban en guerra. Hace ocho años
este Percy era el más próximo a mi alma,
se afanaba por mí como un hermano
y ponía a mis pies su afecto y vida.
Sí, y por mí al mismo Ricardo
le hacía frente. ¿Quién de los dos estaba allí
—que yo recuerde, tú, honorable Nevil—
cuando Ricardo, con los ojos anegados,
reprendido e insultado por Northumberland,