Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II en las nubes incorpóreas con tan rudo estruendo
que hasta la muerte despierta del tumulto?
Injusto sueño, ¿puedes darle tu reposo
a ese chico empapado en tal cruel hora
y, en la noche más serena y apacible,
cuando todos los medios te propician,
aun rey se lo niegas? ¡Humilde, descansa!
Sin paz yace la cabeza coronada.
Entran WARWICK y SURREY.
WARWICK
Tenga un buen día Vuestra Majestad.
REY
¿Qué hora es, señores?
WARWICK
Más de la una de la madrugada.
REY
Entonces tened los dos un buen día.
¿Habéis leído las cartas que os he enviado?
WARWICK
Sí, Majestad.
REY
Habréis visto qué inmundo está el cuerpo
de este reino, qué infectos males crecen,
y con qué peligro, junto a su corazón.
WARWICK
Ahora es sólo un cuerpo que está enfermo
y puede recobrar su anterior fuerza