Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II En esta barriga llevo infinidad de lenguas, y ninguna de ellas dice más nombre que el mÃo. Y si mi barriga fuese de tamaño más discreto, yo serÃa el tipo más activo de Europa. Mi vientre, mi vientre es mi perdición. Aquà viene nuestro general.
Entra el prÃncipe Juan [de LANCASTER], WESTMORELAND y los demás.
LANCASTER
La urgencia ha pasado; no persigáis más.
Llamad a las tropas, mi buen Westmoreland.
[Sale WESTMORELAND.]
Falstaff, ¿dónde habéis estado todo el tiempo?
Cuando todo ha acabado, aparecéis.
Por mi vida, que esto de rezagarse
algún dÃa romperá la espalda del patÃbulo.
FALSTAFF
SentirÃa, mi señor, que asà no fuera. Mas no sabÃa que reproche y reprimenda fuesen el premio del valor. ¿Me creéis golondrina, flecha o bala? ¿Acaso tengo, con mi pobre y viejo andar, la velocidad del pensamiento? Corriendo he venido hasta la última pulgada de mis posibilidades, reventando casi doscientos caballos, y ahora, polvoriento del viaje como vengo, con mi pura e impoluta valentÃa he apresado a sir Juan Coleville del Valle, iracundo caballero y valiente enemigo. Pero, ¿y qué? Me vio y se rindió, y con las tres palabras del romano narigudo bien puedo decir ya: llegué, vi y vencÃ.