Enrique IV Partes I y II
Enrique IV Partes I y II GLOUCESTER
No, mi señor; está aquà presente.
CLARENCE
Qué desea mi padre y señor?
REY
Sólo tu bien, Tomás de Clarence.
¿Cómo es que no estás con tu hermano el prÃncipe?
Te quiere, y no le haces caso, Tomás.
Tú ocupas en su afecto un lugar mejor
que todos tus hermanos. CuÃdalo bien, muchacho,
y asÃ, cuando yo haya muerto, tú podrás
oficiar como noble mediador
entre su autoridad y tus hermanos.
Por eso no le olvides ni embotes su cariño,
ni pierdas la ventaja de su predilección
mostrándote frÃo o contrariándole,
pues, si se le respeta, él es generoso
y tiene lágrimas de pena y mano
dadivosa para obrar con caridad;
en cambio, si se enoja, es pedernal,
más variable que el invierno y más vehemente
que las ráfagas heladas al romper el dÃa.
Su carácter, por tanto, hay que observarlo.
Repruébale sus faltas, pero hazlo con respeto,
cuando le veas inclinado a la alegrÃa,
mas, si está malhumorado, dale tiempo