Enrique IV
Enrique IV SÃ, claro: la justicia lo ha engrasado. Podemos robar a salvo, como en un castillo. Tenemos la receta mágica que nos hace invisibles.
SIRVIENTE
Nada de eso. Lo de haceros invisibles agradecédselo más a la noche que a la receta mágica.
GADSHILL
Venga esa mano. Tendrás tu parte del botÃn, palabra de hombre honrado.
SIRVIENTE
No: prefiero tu palabra de ladrón.
GADSHILL
¡Calla! Homo es como se llaman todos los hombres. Dile al mozo que me saque el caballo de la cuadra. ¡Adiós, so torpe!
Salen.