Enrique IV
Enrique IV Uno de espléndida presencia y mucho cuerpo, de aspecto alegre, mirada agradable y porte muy noble. Tendrá unos cincuenta años, quizá vaya para los sesenta. Ahora me acuerdo, se llama Falstaff. Si tirase a libertino, Enrique, mucho me engañaría, pues veo virtud en su mirada. Si al árbol se le conoce por el fruto y al fruto por el árbol, te digo decididamente que en ese Falstaff hay virtud. Con él quédate y destierra a los demás. Y ahora dime, pillastre, ¿dónde has estado este mes?
PRÍNCIPE
¿Eso es hablar como un rey? Haz ahora mi papel y yo haré el de mi padre.
FALSTAFF
¿Me destronas? Si actúas con la mitad de mi decoro y majestad, en la palabra y el gesto, cuélgame de los talones como a un gazapo o liebre de carnicería.
PRÍNCIPE
Bueno, ya estoy sentado.
FALSTAFF
Y yo de pie. Juzgad, señores.
PRÍNCIPE
A ver, Enrique, ¿de dónde vienes?
FALSTAFF
Noble señor, de Eastcheap.
PRÍNCIPE
Las quejas que oigo de ti son graves.
FALSTAFF